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Dios honra la fe de quienes creen en Su poder

Dios honra la fe de quienes creen en Su poder

Base Bíblica: Mateo 8:5-13

Introducción:

Dios desea obrar milagros en nuestras vidas. Su propósito eterno no es que experimentemos sufrimiento y dolor. No obstante, esos milagros ocurren cuando se dan al menos tres cosas: cuando reconocemos que es Dios es nuestra única salida, es a Él y a nadie más que debemos buscar, y tiene poder ilimitado y autoridad para obrar.

El centurión romano tenía poder. Era un militar de alto rango, que pese a ello, fue sensible al dolor de su siervo e intercedió ante el Señor Jesús.

Esta actitud nos anima a orar e interceder por otras personas y reconocer que únicamente en Dios, encontramos la respuesta que demandan nuestras oraciones.

Dios honra nuestra fe, pero ¿honra la fe de quiénes?

I.- DIOS HONRA LA FE DE QUIENES LE RECONOCEN COMO SU ÚNICA SALIDA (vv. 5, 6)

1.- El centurión romano, pese a su posición social y de mando, fue con humildad a Jesús en procura de ayuda (v. 5)

2.- El centurión intercedió por su siervo (v. 6).
  • Era sensible
  • Valoraba a quienes le servían
  • Se dolía del dolor del siervo.
3.- El centurión sabía que si bien tenía poder, hay circunstancias en las que solamente Dios nos ofrece una salida al laberinto.

II.- DIOS HONRA LA DE QUIENES LE BUSCAN (VV. 8, 9)

1.- La disposición de Dios es responder a nuestro clamor (v. 7)
  • Nuestras oraciones encuentran respuesta.
  • Dios atiende nuestras necesidades pero también las de otras personas cuando intercedemos.
2.- El centurión romano reconoció sus fallas (v. 8)
  • Humildad
  • Disposición a auto examinarse de manera permanente.
3.- Debemos reconocer que si Dios obra milagros en nuestra vida, es por Su infinito amor y misericordia.

III.- DIOS HONRA LA FE DE QUIENES RECONOCEN SU AUTORIDAD (vv. 9-13)

1.- El centurión reconoció la autoridad del Señor Jesús (v. 9)
  • El centurión sabía que las palabras tienen poder:
“…pero tan sólo da la orden y mi siervo quedará sanado.” (v. 8)

2.- El centurión evidenció una fe que tocó el corazón del Señor Jesús (vv. 10-12)

3.- El Señor Jesús honró la fe del centurión (v. 13)

— Ve a tu casa, tu siervo sanará así como creíste.

Conclusión:

Nuestra vida puede ser una vida que se mueve en la dimensión de los milagros. Basta que creamos en Dios y activemos esa fe. Es esencial que desechemos toda sombra de duda y nos movamos en dirección hacia los milagros que necesitamos en nuestra vida y en la de otras personas.

La historia del centurión y de su siervo, nos muestra una ruta sencilla para que ocurran los milagros en nuestra vida y en la de otras personas. Él quiere nuestra sanidad y el bienestar en todas las áreas. Basta que tengamos fe y que esa fe gire en torno a Su poder ilimitado.


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