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En la carne o en el Espíritu, ¿cómo está andando usted?

En la carne o en el Espíritu, ¿cómo está andando usted?

Base Bíblica: Gálatas 5:7-26

Introducción:

El cristiano está expuesto a factores externos que son ajenos al propósito eterno de Dios y que amenazan con apartarnos del Camino de Salvación. En algunas ocasiones pueden ser amigos, familiares o compañeros de esrutio o de trabajo quienes, mediante sus razonamientos, bucan minar la fe que profesamos. Nuestra meta debe orientarse a permanecer firmes en Jesucristo.

Una pregunta que nos asalta frente a la nacesidad de guardar esa firmeza es, ¿cómo lograrlo? En la carta del apóstol Pablo encontramos la respuesta: nos afirmamos en la fe y fidelidad al Salvador cuando vivimos según el Espíritu (v.16). Por supuesto, esta disposición parte del corazón y compromete en cada uno la perseverancia; perseverancia en la dependencia de Dios.

Desarrollo del tema:

I.- Gracias a la obra redentora del Señor Jesús fuimos llamados a ser libres (vv.7-15).

1.- Debemos permanecer libres y no caer en la ambivalencia de quien comienza bien, pero fruto de no perseverar, concluye mal su camino (vv.17, 18).

2.- Pequeños deslices echan a perder nuestra vida espiritual (v. 9).

3.- Aunque a nuestro alrededor haya quienes nos insten a volver atrás, es necesario permanecer firmes en la fe que profesamos (vv.10-12).

4.- La libertad que ahora tenemos en Cristo no es para regresar al pecado sino para perseverar en una vida renovada (vv.13, 14).

a.- ¿Hay amor en nuestra vida para con el prójimo? (v. 14 b).

b.- ¿Actuamos aún dominador por el rencor y el resentimiento? (v.15).

II.- No hay opción: Vivimos en el Espíritu o en la carne (vv.16-18).

1.- Vivir en el Espíritu no es una opción sino un principio de vida espiritual (v. 16 a).

2.- Podemos elegir si andamos en el espíritu o en la carne (v. 16).

3.- No podemos vivir con un pie en el mundo y otro en las cosas espirituales (v. 17).

4.- En el Espíritu se perfecciona nuestra libertad (v. 18).

III.- Los frutos dejan en evidencia quien anda en el Espíritu y quien en la carne (vv.19-25).

1.- Quien anda en la carne lo deja en evidencia por sus frutos (vv.19-21 a).

2.- Quien anda en la carne no heredará el reino de Dios (v. 21 b).

3.- Quien anda en el Espíritu lo evidencia por sus frutos (vv.22, 23).

4.- Es posible vencer las inclinaciones de la carne cuando morimos para dejar que Cristo viva en nosotros (v. 24).

5.- Una vez nos movemos en el Espíritu es posible seguir en Él, si continuamos asidos de la mano de Dios (v. 25).

Conclusión:

Dios nos llamó a ser libres (v. 13). Esa libertad nos lleva a pensar en la importancia de no ceder nuevamente a las tentaciones del pecado porque de nuevo caeríamos en la atadura que por años nos mantuvo distanciados del Señor. Es necesario que revisemos nuestro andar diario para determinar si nos movemos en el Espíritu o en la carne.

Andar en el Espíritu incluye también la disposición de renunciar a los deseos a los que se inclina la carne. No podemos ni debemos tener un pie puesto en la mundanalidad y otro en las cosas espirituales. Estamos en Dios y en Su Camino, o voluntariamente permanecemos fuera de Él. No hay términos medios.


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