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Grandes metas son posibles en el poder de Dios

Grandes metas son posibles en el poder de Dios

Base Escritural: Nehemías 3:1-32; 4:1-23

Introducción:

No hay nada más maravilloso que ser instrumentos en manos de Dios. De Su mano poderosa emprendemos grandes metas. Él es nuestro ayudador; sin embargo, como siervos del Reino debemos estar preparados para enfrentar oposición. ¿Qué hacer? En primer lugar, tener conciencia de que no nos vamos a dejar robar la bendición de Dios, y en segundo lugar, llevar todo lo que nos preocupa al Señor en oración. Él es quien nos asegura la victoria siempre y en todo momento.

I. Las grandes metas se logran cuando hay unidad (Nehemías 3:1-12)

1. La reconstrucción de las murallas de Jerusalén obligó la participación de todos: sacerdotes, oficiales del ejército, mercaderes, orfebres y también mujeres que hicieron su aporte decidido (Cf. 3:12)

2. La meta era reparar las brechas en la muralla para evitar los ataques enemigos. Hay registros arqueológicos (1969-1971) que respaldan la ocurrencia de tales trabajos.

3. El primer paso para emprender la obra fue consagrar los trabajos al Señor (3:1)

4. Como es previsible no todos estuvieron dispuestos a sumarse al proyecto. Hay quienes se oponen y pretenden sembrar el desánimo (3:5; 6:18)

II. Trabajar para Dios obliga que estemos preparados para enfrentar oposición (4:1-5)

1. Cuando emprendemos un proyecto, y más si es para el Señor, es previsible que encontremos oposición (4:1)

a. Quienes servimos a Dios siempre encontraremos personas como Sanbalat:

a.1. Sanbalat estaba inquieto por la autoridad que tenía Nehemías (v. 2:10)

a.2. Sanbalat despreció el propósito de reparar la muralla (2:19)

a.3. Sanbalat se enojó cuando se enteró que el reto enorme de reconstruir las murallas no les desanimaba (4:1, 2)

2. Cuando trabajamos para el establecimiento de Reino, es previsible encontrar no solo oposición sino menosprecio (4:3)

3. Cuando enfrentamos situaciones así, no podemos depender de nuestras fuerzas ni pelear con nuestras capacidades, sino en el poder de Dios (4:4, 5; Cf. Salmos 7:6-9; 28:3-5; 34:21; 55:9-15)

“El que hace invocaciones imprecatorias, como hizo Nehemías (4:4, 5) toma el punto de vista de Dios cuando pide que los impíos sean juzgados; Él ve que el enemigo del pueblo de Dios es enemigo de los propósitos divinos. Las partes imprecatorias de las Escrituras deben aplicarse con mucha sabiduría y precaución.” (Biblia de Las Américas de Estudio. Editorial Hollman Publisher. EE.UU. 2010. Pg. 646)

III. Dios nos asegura la victoria frente a quienes se oponen a la obra del Reino (vv. 6-23)

1. Un liderazgo perseverante genera unidad alrededor de grandes metas (v. 6)

2. Con ayuda de Dios nada ni nadie nos pueden detener (vv. 7, 8)

3. Como lo hicieron Nehemías y el pueblo, debemos perseverary estar preparados para la batalla (v. 9-13)

4. Confiar plenamente: el secreto para vencer (v. 14)

a. Animar y fortalecer a quienes enfrentan el temor

b. Reconocer el poder y la grandeza de Dios

c. Esforzarnos en nuestros propósitos

5. Si confiamos en Dios, Él nos asegura la victoria (v. 15)

a. Estar preparados para enfrentar los ataques (vv.16-18)

b. En todo momento es fundamental la unidad alrededor de un propósito (v. 19)

c. En todo momento es fundamental apoyarnos unos a otros (vv.20-23)

Conclusión:

Nehemías y el pueblo israelita que trabajaban en la reconstrucción de los muros de Jerusalén obtuvieron la victoria, porque el Señor les acompañaba en todo momento. Y era posible, porque dependían de Él. Claro, es necesario estar preparados para la batalla, pero si libramos la guerra, hacerlo de la mano del Señor, quien nos hace victoriosos.


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