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Principios bíblicos para resolver conflictos familiares

Principios bíblicos para resolver conflictos familiares

Génesis 2:18, 21-24

Introducción :

No hay hogar completo. Las relaciones de pareja alcanzan un nivel de armonía y con los hijos se logra desarrollar un clima de entendimiento y hasta amistad, lo que nos permite retroalimentarnos; no obstante, asegurar que se logra un grado de perfección en las relaciones intrafamiliares, dista de la realidad. La razón es sencilla. Dios nos creó con libre albedrío. Eso determina que pensemos y actuemos diferente. La única forma de resolver los conflictos, es permitiendo que Dios ocupe el primer lugar. Él transforma vidas y, por supuesto, nuestras relaciones al interior de la familia.

I.- NO HAY MATRIMONIO PERFECTO SINO EN PROCESO DE CONSTRUCCION HACIA LA ARMONIA

1.- El hombre y la mujer se complementan mutuamente (Génesis 2:18).

a.- Un principio fundamental estriba en reconocer las diferencias y valorar la complementariedad.

b.- La mujer proviene de las entrañas del hombre y los dos deben valorarse como indispensables el uno para el otro (Génesis 2:22, 23).

b.1.- El dolor de un cónyuge debe tocar las fibras de nuestra sensibilidad. No podemos ser indiferentes (Efesios 5:28, 29).

b.2.- Un conflicto de pareja hiere a los cónyuges igual. La búsqueda de soluciones debe ser compromiso de los dos.

2.- El hombre y la mujer deben vivir en individualidad como pareja en los momentos de crisis pero también de victoria (Génesis 2:24).

a.- La solución de los problemas corresponde a los componentes de la pareja, no a terceros.

a.1.- Si hay un conflicto y por el grado de beligerancia no hay acuerdo, guardar la serenidad y la calma son un buen consejo (proverbios 15:1; 2:7).

a.2.- A Dios lo invocamos cuando hay conflictos familiares (Salmos 73:24).

b.- Compartir la vida en pareja es un proceso de crecimiento.

3.- Dios tiene un propósito para la vida de pareja (Génesis 1:27, 28).

a.- La pareja debe avanzar en unidad de propósito (Amós 3.3).

b.- Si algo no sale bien en los propósitos de pareja, es necesario aplicar ajustes de común acuerdo.

c.- Un propósito de Dios para la pareja es la edificación mutua y la fidelidad (1 Corintios 6:15, 16).

II.- UNA RELACION SÓLIDA CON LOS HIJOS SE CONSTRUYE DIA A DIA

1.- Es fundamental edificar a los hijos en principios y valores que toman bases en la Biblia (Deuteronomio 4:8, 9).

a.- El proceso formativo en pautas bíblicas debe ser constante (Deuteronomio 6:6-8)

b.- La enseñanza se fortalece con nuestro ejemplo de vida (Proverbios 22:6).

2.- La formación de los hijos debe enmarcarse en el respeto (Efesios 6:4).

a.- Un trato airado y dictatorial deteriora las relaciones en el esquema padres-hijos (Colosenses 3.21).

b.- La autoridad no se impone , se construye.

3.- No es en nuestras fuerzas de Dios sino con el poder de Dios como obtenemos la victoria en la crianza de nuestros hijos (Proverbios 21:31).

III.- SI JESUCRISTO GOBIERNO NUESTRO HOGAR, ES FACIL RESOLVER LOS CONFLICTOS (MATEO 18:19, 20)

1.- El Señor Jesucristo debe ocupar el primer lugar en nuestro hogar (Mateo 18:19, 20; Proverbios 16.3).

2.- En Jesucristo crecemos a nivel espiritual pero también en las relaciones de pareja y con los hijos (Efesios 2:10-13).

a.- A través de nuestro cónyuge, Dios nos ayuda a crecer en valores, actitudes, principios y cualidades.

a.1.- El crecimiento constituye un proceso progresivo.

a.2.- La meta es crecer a la estatura de Jesucristo.

b.- Como pareja crecemos también a través de las frustraciones, debilidades y fracasos.

3.- A través de nuestra familia, Dios testimonia del amor al mundo.

a.- El matrimonio y la vida familiar constituyen un proceso que dura toda la vida.

b.- Las necesidades del cónyuge y de los hijos son tan importantes como las nuestras.

Conclusión.

La relación al interior de la familia alcanza solidez en la medida que abrimos espacio al Señor Jesucristo. Con Su ayuda, no hay límites para que se resuelvan los conflictos. A éste hecho se suma además, que en medio de las condiciones difíciles debe prevalecer el diálogo y las concesiones, porque radicalizar las posiciones, sin dar margen al perdón, no representan un buen consejo. Jamás podemos olvidar, además, que el crecimiento hacia la armonía y el entendimiento familiar, se construye día a día.


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